martes, 8 de octubre de 2013

Propaganda como venganza



Woodrow Wilson líder de la plataforma electoral “Paz sin victoria”.
 
La población de entonces gozaba de paz y no tenía razón alguna para involucrarse en una guerra y mucho menos Europea. Es ahí donde se ingenian maneras de incitar a la población a la guerra mediante miedo y el terror por ejemplo, se corrieron por todo lado rumores de las brutalidades cometidas por los alemanes, en las que se incluían niños belgas con los miembros arrancados y todo tipo de cosas tan crueles que todavía se pueden leer en los libros de historia, con el propósito de enfurecer a la sociedad.


La Comisión Creel encargada de las propagandas en seis meses, logró convertir una población pacífica en una furiosa llena de odio y venganza que quería ir a la guerra y destruir todo lo que “oliera a alemán”.


Desde esa época hasta nuestros tiempos en la guerra se utilizan las mismas técnicas para avivar lo que se conocía como “Miedo rojo”, o como me atrevería a llamar sed de venganza.


Funciona muy bien, cuando la propaganda recibe el apoyo de las clases de nivel alto, el efecto puede ser enorme. Fue una lección que ya había aprendido Hitler y muchos otros, y cuya influencia ha llegado a nuestros días.


 


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