Para este periodista, la crónica es como un ornitorrinco pues tiene elementos de muchos géneros a condición de que no sea uno de ellos. Este género particular reúne entonces muchas posibilidades de otros géneros que forman ese animal poderoso que es la crónica.
Por otro lado, agregó que la crónica incorpora elementos subjetivos de los protagonistas pues expone las emociones y experiencias de los personajes dentro de un contexto específico, emociones y experiencias que se convierten entonces información para darle importancia al relato.
En cuanto al oficio del periodista, Juan Villoro resaltó que es de vital importancia, que este tenga curiosidades distintas pues debe saber de muchos temas para comprender mejor la realidad y poder relacionar sus relatos con diferentes temas que argumente desde sus experiencias.
Para continuar, Villoro señaló que el cronista es el testigo de los hechos y es importante informar sobre el lado desde el cual se está contando la historia. Para cumplir con esa labor, es esencial contarlo con sinceridad pues esta reviste cuál es la distancia que conservamos frente a los hechos que estamos experimentando. Además se destacó que el cronista debe generar confianza en sus “entrevistados” o protagonistas para que, dichos personajes, tengan la tranquilidad de contar todo lo que los relaciona con los hechos a contar. Por lo anterior, se puede decir que lo importante en las historias relatadas en las crónicas, es la vida secreta de los hechos públicos.
En conclusión, se puede afirmar que el periodismo revela las verdades que hay detrás de las máscaras y que la crónica tiene futuro en la medida en que las realidades alrededor del mundo sean imprescindibles y llena de sucesos singulares. Estas realidades inexplicables, se pueden revelar y resolver desde la narración propia de la crónica.
La crónica es ¿relatar los hechos de forma cronológica?
Para el periodista y escritor argentino Martín Caparrós, autor de medio centenar de libros inspirados en este género y la novela, es mucho más que eso; “en toda su complejidad, es una forma diferente de contar una noticia”. Contar una noticia manteniendo el interés de la lectura, a lo largo de 500 o 600 páginas.
Con su brillante calva, esmirriado y largo cuerpo, y sus característicos mostachos, Caparrós estuvo en Guayaquil para hablar sobre lo que más le apasiona: la crónica como género periodístico. A lo largo de tres días arrasó con ciertos conceptos –mitos- del periodismo, como el hecho de que ésta es una actividad objetiva. “Los periodistas son sujetos, no objetos; el periodismo será, por tanto, subjetivo más que objetivo”, dice.
Fue crítico: “El periodismo en la actualidad mira al poder; para estar en los medios hay que ser rico, famoso o tetona”.
Fue agorero: “Con Internet uno puede armar un combo de diarios que le informen por completo, podemos armar la mejor selección de diarios que reemplace al impreso que tenemos todos los días”.
Pero también fue redentor: “La fórmula para enfrentar a los enemigos tecnológicos del diario es la palabra escrita…bien escrita”.
Los periodistas tienen el privilegio de la agenda, dice Caparrós. Y no precisamente esa que en la actualidad una gama de asesores que rondan por Latino américa proponen: farándula, textos más breves, primacía de la imagen sobre el contenido.Los asesores se han inventado una extraña fauna de ¨lectores que no leen¨ y proponen medios impresos más gráficos; en los países de esos asesores, los mejores diarios están llenos de textos”, dice Caparrós.
La pregunta es contundente: ¿debemos combatir a la televisión con sus armas, es decir con las imágenes? Su respuesta es NO; que si lo de los diarios son los textos, entonces hay que trabajar cada vez mejores textos. Y en la extensión que estos requieran.